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La llegada de la primavera coincidió con una irrupción fría en Izaña y un eclipse parcial de sol

 

 

El comienzo de la primavera astronómica tuvo lugar el pasado 20 de marzo a las 22:45 hora local. Para fines climatológicos, en cambio, se considera que esta estación comenzó el día 1 de marzo, dejando atrás un invierno climatológico que en Izaña tuvo una temperatura media de 4ºC y una precipitación total de 45 litros por metro cuadrado. Estos registros le confirieron un carácter frío (la temperatura media es la más baja desde el invierno 2008-2009) y muy seco. Además, entre los días 18 y 24 de marzo, coincidiendo con el cambio de estación, el archipiélago canario se vio afectado por una irrupción fría que provocó precipitaciones intensas, descenso térmico acusado y nevadas por encima de unos 1.500 metros. Esta situación se debió una baja fría profunda que, centrada en el Golfo de Cádiz indujo sobre Canarias flujos del N y NW con descarga fría y sucesivas perturbaciones de onda corta embebidas en la circulación trasera de la baja que afectaron a las islas en forma de líneas de inestabilidad, la última de las cuales llega a producir desarrollos tormentosos.

En el Observatorio Atmosférico de Izaña, situado a 2.364 metros de altitud, la llegada de la citada irrupción fría comenzó a notarse el día 18 de marzo con un incremento de la velocidad del viento, que llegó a alcanzar rachas superiores a los 100 Km/h el día 23, un acusado descenso térmico y aumento de la humedad relativa que se prolongó durante varios días. Cabe destacar que la temperatura se mantuvo por debajo de los cero grados centígrados durante prácticamente seis días consecutivos, alcanzándose un registro mínimo de -5,1ºC el día 24, sólo superado en invierno por los -5,4ºC medidos el día 20 de febrero.

Gráfica de parámetros atmosféricos registrados en el Observatorio de Izaña entre el 19 y el 24 de marzo.


Durante la irrupción fría se observó acumulación de hielo (meteoro conocido como cencellada) en la vegetación e instrumental del Observatorio.  Este fenómeno es debido al engelamiento instantáneo de las gotitas de la niebla subfundidas cuando impactan con las superficies expuestas al viento. También la nieve hizo acto de presencia durante el temporal, especialmente los días 22 y 23, cuando se registraron más de 44 litros por metro cuadrado en forma de nieve, que dejaron unos espesores de entre 10 y 20 cm en zonas expuestas al viento y que llegaron a superar el medio metro en zonas protegidas de dicho elemento.

También hubo algunas descargas eléctricas en el entorno del Observatorio, sin tener en esta ocasión que lamentar daños en la instrumentación. Únicamente un pararrayos resultó dañado, pero no por el impacto de un rayo sino por el peso del hielo acumulado en su mástil:


El lado amable del temporal viene dado por las espectaculares imágenes que se pueden contemplar, con el hielo y la nieve como protagonistas:

Aspecto de la vegetación y algunos instrumentos con cencellada. Al fondo se observa la fachada principal del Observatorio con cierta dificultad a causa de la intensa nevada que estaba cayendo en el momento de realizarse la fotografía.





La carretera de acceso al Observatorio permanece sepultada por la nieve mientras que en el cartel hay un importante depósito de hielo. Al fondo, el Observatorio, envuelto en niebla.




Cencellada en el equipo GPS que el Instituto Geográfico Nacional tiene instalado en el jardín meteorológico del Observatorio de Izaña.




Ramón Ramos y Rubén del Campo revisando la instrumentación científica instalada en la azotea para la evaluación de posibles daños causados por la acumulación de hielo.


Instrumental ubicado en el jardín meteorológico con cencellada. En la fotografía superior, garita donde se encuentran instalados los instrumentos de medida de la humedad y la temperatura. En la foto inferior, heliógrafo de Campbell-Stokes, utilizado para la medida de la insolación, con una significativa acumulación de hielo.


Amanecer del día 24 de marzo,a las 6:55 hora local. Una vez que cesaron las precipitaciones de nieve y quedaron los cielos despejados pudo observarse el pico del Teide nevado y sobre él, a la hora de la fotografía, un arco anticrepuscular, también conocido como “cinturón de Venus”, correspondiente a la franja rosada que se aprecia en el cielo justo por encima del Teide, y que se debe a la iluminación de las capas altas de la atmósfera por el Sol cuando todavía no ha aparecido por el horizonte.


Este temporal ha sido el más fuerte de la temporada, pero hubo otro episodio de cencellada significativo el pasado 20 de febrero en el que grabamos un breve vídeo muy ilustrativo de cómo queda el hielo adherido al instrumental y a la vegetación. También da una idea de cómo son las condiciones ambientales reinantes mientras se produce la acumulación de hielo. Este vídeo está disponible AQUÍ. Link for the English versión → HERE

Izquierda: vehículo oruga evacuando al personal del Observatorio Atmosférico de Izaña. Derecha: máquina quitanieves del Cabildo de Tenerife tratando de limpiar la carretera.

Así es como MODIS (NASA)  vio la nieve que cubre parte de la zona central de la isla de Tenerife (tono azul) desde el espacio el 25 de marzo. La imagen de composición RGB con los canales 7, 2 y 1 de MODIS está disponible en:  https://earthdata.nasa.gov/labs/worldview/


La llegada de la primavera contó también con la presencia de un bonito fenómeno astronómico: un eclipse parcial de sol, que se produjo a primeras horas del día 20 de marzo. El disco solar quedó oculto por la Luna en aproximadamente un 44% en su momento máximo a la latitud de Canarias. Los cielos muy nubosos en zonas bajas dificultaron la observación del eclipse, pero nuestros compañeros Toño Perdigón (desde el Observatorio, a 2.364 metros) y Rubén del Campo (desde Santa Cruz de Tenerife, a 40 metros) tuvieron la suerte de poder fotografiarlo:

 

Fase inicial del eclipse observada desde Izaña. El color pardo del cielo es debido a una fina capa de Stratus que provocaba niebla en el entorno del Observatorio.

 

 



Dos imágenes del eclipse desde Santa Cruz de Tenerife, donde los cielos muy nubosos no permitieron una observación muy prolongada del fenómeno.