DE ÍTACA AL TEIDE; DE ULISES A LUIS LÓPEZ VAN DAM*

Dr. Fernando de Ory y Ajamil

*Artículo publicado el 28 de octubre de 2016 en el periódico “El Día” de Tenerife, por Fernando de Ory Ajamil, como  homenaje a Luis López van Dam por su generosa e inestimable ayuda e intéres por recuperar el pasado y la memoria del Observatorio de Izaña.


 

 

Cuando restan poco más de dos meses para la celebración del primer centenario de la existencia del Observatorio Atmosférico de Izaña -inaugurado el pasado 1 de enero de 1916-  dedicamos estas líneas a tres personas -Nemesio López Solás, Alicia van Dam y su hijo Luis- y a tres espacios -Tenerife, el Teide e Izaña- . Hoy también, cuando se aproxima el día en que cumplirá 83 años, es posible revelar y describir la relación de las personas y lugares que han dado un sentido tan genuino y singular a la vida de Luis López van Dam.

 

Panorámica del Observatorio Meteorológico de Izaña. Circa 1930

 

Transcurría el mes de marzo de 1925 cuando sus padres tomaron rumbo a la isla de Tenerife debido a una grave enfermedad respiratoria que padecía su hermana mayor Ilse. Por aquel entonces los médicos aconsejaban para el tratamiento y la curación de las enfermedades respiratorias -recuérdese entre ellas la tuberculosis como la gran pandemia de la época- con la estancia en lugares y balnearios de alta montaña, con climas secos y de intensa radiación solar. Siendo su padre ingeniero topógrafo del Instituto Geográfico Nacional y descendiente de una extensa saga de ingenieros geógrafos -su antepasado Tomás López cartografió las islas Canarias durante el reinado de Carlos III- comenzó Nemesio su andadura profesional como Auxiliar de Meteorología en el Observatorio Meteorológico de Izaña. En el desolado y más elevado enclave habitado de la isla de Tenerife y seguramente de toda España, a 2375 metros de altura, estableció el matrimonio López van Dam su residencia. Su madre, de nacionalidad holandesa, hablaba y escribía de forma fluida y natural  cuatro idiomas pero apenas el castellano. Sin embargo, pocos años después, en 1928, obtuvo por oposición la primera plaza de Informadora del primer puesto de información turística creado por el Cabildo de Tenerife. Y poco tiempo más tarde ganó también por oposición una plaza de Administrativa-Calculadora en el Servicio Meteorológico Nacional, regresando al Observatorio de Izaña para trabajar junto a su marido.

 

Alicia y Nemesio durante el seguimiento de un sondeo meteorológico. Circa 1930

 

Resulta imposible describir o transmitir mediante palabras la vida entonces y en aquél paraje. La soledad permanente y el abnegado trabajo diario llevado a cabo en condiciones climatológicas extremas, sólo se alteraban con la llegada visitantes y montañeros que iban camino del pico del Teide. Pero antaño había tiempo para todo, y para mucho más. El Observatorio Meteorológico de Izaña fue desde su inauguración “parada y fonda” de cientos y miles de excursionistas locales y extranjeros. La mayoría de ellos subían a las cumbres caminando, quien menos a lomos de mulos o caballos, y desde agosto de 1933 -una vez construida la carretera desde El Portillo a Izaña, cuyo itinerario trazó el propio Nemesio como ingeniero topógrafo- en vehículos a motor. No habían, sin embargo, momentos para el aburrimiento y, así, Nemesio López Solás trabó muchas amistades y buena fama a partir de múltiples acciones y publicaciones en la prensa local a favor de abrir accesos al Teide y favorecer el turismo de montaña. También dejó ver su estilo en la plaza de toros de Santa Cruz, donde entonces se sucedían no pocos y muy populares acontecimientos taurinos. Si en la prensa tinerfeña entonces se ganó el título de “el solitario de Izaña”, hoy debería reconocérsele como uno de los mayores y más firmes valedores del inmenso patrimonio natural del Teide y su “prototurismo de masas”.

Siete años después de la llegada de Alicia y Nemesio a Izaña, el 12 de noviembre de 1932, vino al mundo Luis López van Dam tras unos días de intensas nevadas en el observatorio -hoy parece una ilusión imaginar en tales fechas las cumbres de la isla vestidas de blanco-. Seis meses antes de su nacimiento, según le contaría más tarde su madre, subió en su vientre al Pico del Teide, estando ella embarazada y de la mano de su padre. Hasta el año 1933 Nemesio ascendió a la cumbre del Teide desde el Observatorio de Izaña en 9 ocasiones. A lo largo de su vida Luis ha podido superar la marca de su padre culminando, en abril de 2013, 40 ascensiones al pico. Existe una interminable serie de ilustres montañeros que han hollado todas las laderas del Teide, pero resulta difícil saber quién ha llevado a cabo tantas y desde tan diferentes lugares de la isla como este “teidemaníaco”. De tal modo el propio Cabido de Tenerife, ha reconocido y bautizado la ruta 32 del Teide como la de Luis López van Damm.

 

Alicia van Dam con su hijo Luis a los tres días de nacer frente al Observatorio de Izaña (15.11.1932)

 

En el año 1933, nueve después de su llegada a Tenerife, y habiéndose restablecido su hermana Ilse de sus dolencias, bajaron sus padres a la civilización y se trasladaron a la isla de Gran Canaria. Con la caída de la II República y el ascenso del Movimiento Nacional, Nemesio López Solás fue denunciado a las autoridades militares franquistas por el director del Observatorio y posteriormente represaliado por sus supuestas ideas republicanas. A pesar de reunir a su favor más de ochenta declaraciones de múltiples personalidades isleñas, fue depurado políticamente e injustamente separado durante 5 años del Servicio Meteorológico Español. De Gran Canaria fueron a vivir a Málaga y de aquí luego a Madrid, donde se establecieron definitivamente hasta la muerte de ambos, casi simultáneamente y con cerca de cien años, en 1985. Queda hasta aquí esbozada la inolvidable vida de dos personas que trabajaron en el Observatorio de Izaña en muy duras circunstancias, pero donde vivieron con inmensa plenitud. De ellos heredó Luis López van Dam su amor por la isla de Tenerife y su indescriptible atracción por el Pico del Teide.

 

Luis entre cactus con dos años de edad

 

Con el paso de los años, la afición por el montañismo y el espíritu aventurero llevaron a Luis a lo largo y ancho del mundo, coronando una preciosa colección de montañas y cráteres, o recorriendo desiertos, selvas y ríos. Bien en solitario o en compañía de sus inseparables Bernard Juliet -ya fallecido y con quien fundó en Francia el Club Montañero de Los Alpes-, César Pérez de Tudela -célebre escalador y reconocido divulgador del montañismo en televisión-, o con su fiel Kiko Alonso, ganó las cumbres del Kilimanjaro, del Aconcagua, el Cotopaxi y el Mont Blanc; anduvo por los desiertos del Sáhara y de Atacama, por el Salar de Uyusi, o se perdió por las selvas de Ecuador, del Congo y de Tanzania. Sus periplos han sido descritos por él en una decena de libros de viaje y aventura, muy suculentos para los amantes de este género de vida y literatura. Entretanto, con el devenir de los años, el Pico del Teide ha permanecido siempre en su retina y su memoria.

En un continuo retorno, en intermitentes pero continuos regresos a su “Ítaca natal”, Luis ha vuelto a Tenerife y ascendido al Teide por todas sus fachadas y por accesos imaginables -siempre caminando en excursiones de un día o hasta de tres, incluso en invierno por su cara norte, la más peligrosa, que consiguió vencer gracias a que lo hizo en su momento con 20 años-. Ha recorrido el perímetro costero de la isla a pie y en kayak -no en vano fue preolímpico en piragüismo y campeón de España de natación de 50 metros-, ha pernoctado en tres ocasiones en la cima del pico, y ha llevado a cabo otras “locuras hoy tan en boga”. Su vida y experiencia como montañero ha sido recogida en un libro sobre Tenerife y el Teide que próximamente publicará -sobre los accesos a Las Cañadas y múltiples rutas de ascenso al Teide, su geografía y climatología, flora y fauna, y otras aportaciones para los amantes de estos enclaves-.

 

Luis López van Dam en su 40 ascensión el 23 de abril de 2013

 

Estas líneas son un sencillo y sincero tributo a una familia que vivió y llevó a cabo muy esforzadamente su trabajo en el Observatorio Meteorológico de Izaña. El próximo 1 de enero hará un siglo desde la construcción del primer observatorio que tuvo el Servicio Meteorológico Español -rebautizado en la actualidad como Agencia Estatal de Meteorología- a excepción entonces de su sede central en el Parque de El Retiro de Madrid. Hoy nadie vive en el Observatorio Atmosférico de Izaña, pero en el mismo trabajan casi medio centenar de personas entre científicos y personal  auxiliar, y a él acuden científicos de todo el mundo que lo prestigian aumentando el conocimiento ya no del clima de Izaña ni Tenerife, sino del comportamiento de la atmósfera y el cambio climático a escala planetaria.

 

 

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